La mesa
Pones el documento que ya tenías: una foto de la pizarra, un PDF, una captura. La sala entra con un código y señala, anota, vota y responde. Sin cuenta, sin instalar nada.
Abrir una mesa →Pones el documento que ya tenías. La sala entra con un código y señala, anota y responde desde sus teléfonos. Al final, lo señalado queda escrito. Nada sale de la sala.
Sin cuenta, sin instalar nada. Gratis hoy.
Esto es la mesa de verdad, en pequeño: tu cursor es tu dedo. Toca una línea.
La misma manera de trabajar en la reunión, en tu Mac y en el teléfono de cada asistente.
Pones el documento que ya tenías: una foto de la pizarra, un PDF, una captura. La sala entra con un código y señala, anota, vota y responde. Sin cuenta, sin instalar nada.
Abrir una mesa →Mantienes una tecla, señalas con el cursor y hablas: dicta, extrae la tabla a Excel, tapa lo confidencial, dibuja. El modelo de voz vive dentro del programa y funciona sin internet.
Iter para Mac →El teléfono de cada asistente. El dedo es su cursor: marca, anota, levanta la mano y señala dónde está su duda. La guía ve el calor de la sala sobre el documento.
Sin descargar nadaUna foto de la pizarra, una captura o un PDF. Si tienes la versión en otro idioma, ponla también: cada persona sigue la suya, en sincronía con todos.
Un código en tu pantalla. Cada persona lo abre con la cámara del teléfono, pone su nombre y ya está dentro. Doce, veinte, treinta.
Marca la línea de la que hablas. Pregunta a la sala: votación, escala, una palabra, dónde está la duda, quién quiere hablar. Las respuestas caen sobre el documento.
Al terminar, la reunión deja escrito qué se señaló, qué se dijo y qué se respondió, con la hora, la página y quién. Se descarga como una sola página que abre cualquier navegador. Tus notas privadas nunca van en la de los demás.
Viaja cifrado entre los teléfonos de la sala. La clave va en el propio enlace, en la parte que el navegador nunca envía a ningún servidor. Quien guarda los datos no puede leerlos.
El programa de escritorio no tiene forma de conectarse a la red: ni para la voz, ni para el texto, ni para nada. Funciona con el wifi apagado. Solo le pide al sistema que abra la mesa en tu navegador.
La voz la transcribe un modelo pequeño en el aparato que ya tienes encendido. Sin centro de datos, sin refrigeración, sin cola. Y la mesa abierta sigue sola hasta que vuelve la red.
Lo que sí buscamos siempre es que sea justo y útil, y que lo que ya tengas instalado siga siendo tuyo.